TERAPIA NIÑOS
¿Cuándo considerar que hay dificultades emocionales en los niños?

Desde los primeros años de vida los niños pueden manifestar algún tipo de malestar emocional. Quizá lo detectemos en las rutinas de sueño y comida, en su conducta, en la forma de relacionarse con los demás o en su estado de ánimo. Y es que, aunque a veces no nos demos cuenta, son muchos los obstáculos a los que los pequeños se enfrentan día a día. También a ellos les afecta el estrés y el ritmo tan acelerado de la sociedad. Sobre ellos recaen a menudo las consecuencias de la dificultad actual de sus padres para conciliar la vida laboral y familiar.
¿Cuándo acudir a un psicólogo infantil?
Cuando detectemos que el ambiente familiar y nuestra relación con ellos se basa en la tensión, la negatividad y en emociones poco positivas. Cuando veamos que las dificultades con las que el niño se encuentra restan alegría a su estado anímico. Cuando, sin tener dificultades de aprendizaje, su rendimiento escolar se vea afectado. Cuanto antes actuemos, antes podremos sanear las relaciones intrafamiliares, dar al niño y a su familia herramientas para gestionar mejor los conflictos emocionales y mejorar el bienestar familiar general.
¿A partir de qué edad se pueden abordar las dificultades emocionales?
Se pueden abordar a cualquier edad mediante el trabajo con los padres, y a partir de los 4 años en terapia individual con los niños. Con los menores de 4 años se pueden hacer sesiones familiares para trabajar el manejo de conductas y de emociones con los niños en tiempo real.
TERAPIA ADOLESCENTES
En el caso de los adolescentes, la exigencia en el ámbito educativo, las redes sociales y las nuevas formas de relación, muchas veces hacen más complicados los retos propios de esta etapa de desarrollo, siendo muchos los riesgos a los que se exponen día a día, en ocasiones condicionados por el deseo de aceptación e inclusión por parte de sus iguales. Hay adolescentes que no encajan con el ritmo tan precipitado al que se les espera crecer, chicos y chicas que apenas se desapegan de una infancia de protección y que no sienten la necesidad de ser mayores tan rápido. Esto, muchas veces, es causa de un desajuste con sus iguales que les crea angustia y sentimiento de soledad.

LAS DIFICULTADES EMOCIONALES CON LAS QUE TRABAJAMOS EN NUESTRO CENTRO SON:
Problemas de sueño
Miedos, fobias y obsesiones
Trastornos alimentarios
Baja autoestima Depresión
Trastornos de ansiedad
Desmotivación y apatía
Trastornos de la conducta
Dificultades en las relaciones sociales
Dificultades emocionales en el entorno familiar (duelos, separaciones, celos)
TERAPIA FAMILIAR
Desde nuestra filosofía de trabajo consideramos que todo tratamiento psicológico-emocional con niños y adolescentes requiere de un compromiso de trabajo y colaboración de sus familias. Gran parte del trabajo con niños y adolescentes contempla sesiones con sus familias, un espacio para padres y madres en el que poder trabajar aspectos relacionales con los niños.

Si los problemas psicológicos e inestabilidad emocional se abordan con rapidez, efectividad y determinación, pueden resolverse. Los niños y adolescentes están en una edad en la que su capacidad de aprender y de realizar cambios está al nivel más alto, por lo tanto, todo es modificable si se les da un espacio de comprensión, confianza, motivación y empatía. A través de un correcto modelo y de una forma sana de relacionarnos con ellos, los adultos podemos ser un apoyo fundamental en su mejoría.

Antes de iniciar cualquier tratamiento realizamos una evaluación psicológica con la que obtener un diagnóstico que marque nuestras líneas de trabajo.
Ofrecemos a las familias la posibilidad de visitar centro educativo donde está escolarizado el menor y coordinarnos trimestralmente con el departamento de orientación y jefatura de estudios si lo necesitan. Este servicio es opcional y totalmente gratuito.
Datos prácticos
La terapia psicológica individual infanto-juvenil consiste en una sesión semanal de 55 minutos o 1 hora. Las sesiones con niños menores de 6 años tienen una duración de 45 minutos.
El terapeuta acompañará a los menores en su proceso terapéutico hasta que éstos sientan que ya pueden mantenerse en ese equilibrio emocional deseado, distanciando la frecuencia de las sesiones poco a poco hasta lograr el alta.
La coordinación y orientación a padres será constante.